Siempre he tenido un carácter fácil de llevar, bastante
alegre, con capacidad de escucha y entendimiento. Me han valorado como una persona
fácil de llevar.
Pero las circunstancias cambian, las personas también y
sobre todo aquello que te rodea. Eso mismo es lo que está ocurriendo en los
últimos 10 años.
Nunca me había imaginado que me iba a influir tanto
cambio de costumbres, el entendimiento de un idioma (aunque sea español), o por
echarme a mí las culpas, hacerme entender por otra persona.
Concretamente hay muchas personas, empeñadas en trabajar
“de lo que sea”, especialmente en tareas relacionadas con la limpieza del hogar
y la atención de los mayores. Muchas veces sin experiencia previa en la materia
creyendo que “todo es igual en todos los sitios”, no tienen en cuenta la
diferencia de experiencias entre una persona y otra.
El mal carácter o temperamento difícil, se define por tener reacciones impulsivas, irritabilidad constante, inestabilidad y comportamientos hostiles o defensivos dificultando las relaciones entre las personas.
Es cierto que últimamente me enojo bastante más, sobre
todo con las personas que tengo cercanas habitualmente, cada vez tengo menos
empatía y enfatizo mi dureza.
Reconozco que soy muy terca, poco flexible. Poco flexible
para aceptar determinadas opiniones ajenas. No obstante, no me considero en
absoluto mala persona.
De verdad que intenta mejorar en todo lo posible.




